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Paula Flanton dejó el metro en el quai de la Rapeé. Prefería seguir a pie el camino que le quedaba hasta llegar a casa: tenía que atravesar el puente y le complacía pasar junto a los árboles a escuchar los curiosos gritos de los animales del Jardín de las Plantas. Las cosas se habían suavizado mucho después de los ásperos acontecimientos de la tarde. Paula revisó en su imaginación todos los detalles de la "sequence". No muy afortunada, pero...¿qué otra cosa pudo haber hecho?, nada, concluyó muy seria. Nada. La princesa Valeriana y el hombre del monóculo habían cogido el tren subiendo rapidamente a un compartimento, que ella no había podido ver. Y así quedaron las cosas. Todavía recordaba Paula la punzante sensación de enojo, de fracaso, que la asaltó cuando el tren empezó a moverse.
lunes, 5 de marzo de 2012
domingo, 4 de marzo de 2012
#101
Ojalá estuvieras aquí. Ojalá pudieras leerme. Ojalá pudiera extender mi brazo y llamarte, o salir a la calle y verte. Porqué estás tan lejos.
viernes, 2 de marzo de 2012
#100
He pasado varios días dándole vueltas a la cabeza con sobre qué debería poner en mi entrada de blog número 100. Pero quizá sin saberlo he encontrado lo mejor que podría dedicarle, rebuscando en mi galería mental. Espero que por ser la número 100 os animéis a escucharla, ya que no tiene desperdicio.
Ahí va, a sentir.
Ahí va, a sentir.
jueves, 1 de marzo de 2012
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