viernes, 9 de marzo de 2012

#106 Souvenirs

Ingerida media hora antes del cierre, aquella segunda dosis de soma había levantado un muro impenetrable entre el mundo real y sus mentes. Metidos en su frasco ideal, cruzaron la calle; igualmente enfrascados subieron en el ascensor al cuarto de Henry, en la planta número 28…

A la razón del soma empezaba ya a producir efectos. Los ojos brillaban, las mejillas ardían, la luz interior de la benevolencia universal asomaba a sus rotros en forma de sonrisas felices, amistosas.

Por tercera vez la copa del amor hizo ronda. Una sensación de calor irradió, enternecedora, desde el plexo solar de todos los miembros de cada uno de los cuerpos de los oyentes; las lágrimas asomaron a sus ojos; sus corazones, sus entrañas, parecían moverse en su interior, como dotados de vida propia…

se fundían….
se disolvían….


jueves, 8 de marzo de 2012

#105


Dónde diablos estés. Por fin me atreví a resumir aquel año. Cuando queríamos romper ventanas… y lo hacíamos. Donde diablos estés. Si lo escuchas. No te lo tomes a mal. Todo está pasando por el filtro del tiempo y mi imaginación tramposa. Si te preguntas “¿se ha atrevido a hablar de él y de mí?” observa la cifra y considérate contestada. No incluyo nombres en ningún caso. Únicamente lo sabrás tú, que, en cierta manera, es lo que pretendía. Una broma desde la distancia. 1.999. El año del supuesto fin del mundo… en cierta manera… sí… el fin de tí y de mí… algo definible como un pequeño mundo infranqueable para el resto. Y como extrañas plantas, crecíamos más cuando menos agua y luz existían a nuestro alrededor. ¿Cómo podíamos pretender gustar al resto? Nos conocimos sin raices, andamos un tiempo juntos, sin raíces… en algunos momentos tuve la sensación de que cada uno de nosotros arraigó en el otro. Pero, de cualquier manera, ya era demasiado tarde para nosotros. ¿Cómo podían asentarse en la tierra dos seres tan volátiles? Así que cada uno siguió el camino que le correspondía, y no hay nada más que decir. Hoy iré tarde a dormir. Te informo. Me imagino que mañana te levantarás temprano.

miércoles, 7 de marzo de 2012

#104

En algún punto, quizá debamos aceptar que el sueño se ha convertido en pesadilla. Nos repetimos que la realidad es mejor, nos convencemos de que es mejor no soñar jamás. Pero los más fuertes de nosotros, los más determinantes, nos agarramos a nuestro sueño. O nos encontramos a nosotros mismos enfrentados a un nuevo sueño que nunca habíamos considerado. Nos despertamos para encontrarnos a nosotros mismos, contra todo pronóstico, llenos de esperanza. Y, si tenemos suerte, nos damos cuenta que frente a todo, frente a la vida, el verdadero sueño es ser capáz de soñar.

martes, 6 de marzo de 2012

#103

Sea lo que sea que intentemos esconder nunca estaremos preparados para el momento en el que la verdad quede al descubierto, los secretos, como las desgracias, nunca vienen solos, se van acumulando hasta que se apoderan de todo, hasta que no queda lugar para nada más, hasta que tienes tantos secretos que parece que vas a reventar. Algo que la gente olvida es lo bien que se siente uno cuando libera sus secretos, sean buenos o malos, al menos han sido destapados, te guste o no. Una vez que los has destapado, no tienes que esconderte tras ellos nunca más. El problema de los secretos, es que incluso cuando crees tener todo controlado, no lo está.